Por lo general, algunas personas no valoran su patria hasta que se mantienen lejos de ella o cuando están concientes de que no pueden regresar a la misma. Hay un refrán que dice: “nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde” y si lo aplicamos al poema, este refrán tiene gran peso. Por diversas circunstancias, incluyéndome, no valoramos nuestra madre tierra. Actualmente se vive muy pendiente de los aspectos políticos, del ambiente laboral, de las posiciones sociales y quizás en pocas ocasiones pensamos detenidamente cuan importante es nuestro lugar de procedencia.
He escuchado a ciertas personas decir que desean mudarse a otro país porque no les gusta vivir aquí, que en otros países es mejor y un sinnúmero de argumentos para sostener su posición. Sin embargo, son precisamente estos los que luego de haberse mudado, desean volver con ansias; pues, es el momento donde comprenden que su patria no se iguala a ninguna otra. “Hoy que ya sé lo que vales, hija del sol y del viento, que helarse mi sangre siento con las brisas invernales”. p.229
Se expresan similar a Gonzalo Marín al decir: h“Hoy diera, en la tierra hispana, el oro que el mundo encierra, por un puñado de tierra, de mi tierra americana”. Es sumamente claro que harían cualquier cosa por volver a su tierra, a su país.
En este poema pude sentir mucha nostalgia de parte del autor cuando dice: “Tengo celos del que mira tus alboradas serenas, del que pisa tus arenas, del que tu aliento respira”. Pude percibir que es tanto el sentimiento hacia su patria que siente que aquel que esta en ella es afortunado.
En mi opinión, pienso que si en algún momento de mi vida tengo que mudarme a otro país, se que no será fácil adaptarme porque estoy muy acostumbrada al lugar donde vivo. Además de que tendría que ser por una razón que lo amerite; me encanta mi isla y espero permanecer viviendo en ella.
jueves, 15 de octubre de 2009
jueves, 1 de octubre de 2009
La muñeca menor
Durante años, la mujer fue considerada como un objeto que sólo cumplía con una serie de responsabilidades que incluían: servir a su marido, el mantenimiento del hogar y la crianza de los hijos. Hoy día esa imagen de la mujer ha cambiado bastante aunque en nuestra sociedad todavía hay quienes conservan esta visión.
En el cuento de Rosario Ferré, de manera metafórica se presenta la posición de la mujer en el periodo de la burguesía: una mujer sometida al hombre, en otras palabras una muñeca que es manejada al antojo de la figura masculina. Ferre presenta este punto al decir: “La obligaba todos los días a sentarse en el balcón, para que los que pasaban por la calle supiesen que él se había casado en sociedad.” Reflexionando en esta cita, pienso que no hay que irse tan lejos porque aun en nuestros tiempos existen hombres que utilizan a la mujer como un objeto de exhibición. Sobre todo, en nuestra juventud este asunto es común. Las parejas que estos escogen deben cumplir con ciertos cánones de belleza, por ejemplo: rubias, de tez blanca, delgadas, buena posición social, entre otras. No cabe duda que estos jóvenes también han sido inyectados con la mentalidad de ver a la mujer como un objeto al cual le sacan provecho.
Probablemente pensamos que como la mujer se ha desarrollado en diferentes facetas, el machismo ha desaparecido. La realidad es que en nuestra sociedad, en particular en la zona rural es común palpar este tipo de situaciones. Por lo general, las mujeres no trabajan, se dedican al cuidado de los hijos y del hogar, son muy sumisas a sus maridos y éste es quien se responsabiliza del sustento de la familia. Mientras que en el área metropolitana, es más común que la mujer se desempeñe tanto en las labores domesticas como en el trabajo. Claro está, siempre hay excepciones.
También considero que la fémina que tolera esta sumisión extrema hacia su esposo, esta de acuerdo con esa visión, ya que esta conducta no puede efectuarse si ella no lo permite. Una mujer que piensa que el hombre siempre estará por encima de ella en todo momento, obviamente permitirá que este tenga dominio sobre ella.
Creo que Rosario Ferré también nos trata de llevar en su cuento, las diferencias entre las clases sociales en Puerto Rico para esa época y que sorprendentemente continúan igual. Analizando este punto del cuento, pienso que el simbolismo de la chagara hace referencia a aquellas personas que se aprovechan de la condición de otros para lucrarse. Hoy día muchos profesionales que han perdido la ética, actúan de esta manera olvidando cual es su verdadera función. Médicos, abogados, políticos, por mencionar algunos, constantemente se benefician de aquellos que no poseen el mismo nivel social o educativo de ellos, aprovechándose de la ignorancia que estos puedan tener. En el cuento, la tía de las menores, vivió por años con una chagara en su pie que podía ser curado; Sin embargo el médico que la atendía se benefició de esta situación para pagarle los estudios a su hijo.
En el cuento de Rosario Ferré, de manera metafórica se presenta la posición de la mujer en el periodo de la burguesía: una mujer sometida al hombre, en otras palabras una muñeca que es manejada al antojo de la figura masculina. Ferre presenta este punto al decir: “La obligaba todos los días a sentarse en el balcón, para que los que pasaban por la calle supiesen que él se había casado en sociedad.” Reflexionando en esta cita, pienso que no hay que irse tan lejos porque aun en nuestros tiempos existen hombres que utilizan a la mujer como un objeto de exhibición. Sobre todo, en nuestra juventud este asunto es común. Las parejas que estos escogen deben cumplir con ciertos cánones de belleza, por ejemplo: rubias, de tez blanca, delgadas, buena posición social, entre otras. No cabe duda que estos jóvenes también han sido inyectados con la mentalidad de ver a la mujer como un objeto al cual le sacan provecho.
Probablemente pensamos que como la mujer se ha desarrollado en diferentes facetas, el machismo ha desaparecido. La realidad es que en nuestra sociedad, en particular en la zona rural es común palpar este tipo de situaciones. Por lo general, las mujeres no trabajan, se dedican al cuidado de los hijos y del hogar, son muy sumisas a sus maridos y éste es quien se responsabiliza del sustento de la familia. Mientras que en el área metropolitana, es más común que la mujer se desempeñe tanto en las labores domesticas como en el trabajo. Claro está, siempre hay excepciones.
También considero que la fémina que tolera esta sumisión extrema hacia su esposo, esta de acuerdo con esa visión, ya que esta conducta no puede efectuarse si ella no lo permite. Una mujer que piensa que el hombre siempre estará por encima de ella en todo momento, obviamente permitirá que este tenga dominio sobre ella.
Creo que Rosario Ferré también nos trata de llevar en su cuento, las diferencias entre las clases sociales en Puerto Rico para esa época y que sorprendentemente continúan igual. Analizando este punto del cuento, pienso que el simbolismo de la chagara hace referencia a aquellas personas que se aprovechan de la condición de otros para lucrarse. Hoy día muchos profesionales que han perdido la ética, actúan de esta manera olvidando cual es su verdadera función. Médicos, abogados, políticos, por mencionar algunos, constantemente se benefician de aquellos que no poseen el mismo nivel social o educativo de ellos, aprovechándose de la ignorancia que estos puedan tener. En el cuento, la tía de las menores, vivió por años con una chagara en su pie que podía ser curado; Sin embargo el médico que la atendía se benefició de esta situación para pagarle los estudios a su hijo.
Cráneo de una noche de verano
Considerando el tema de la “enajenación” o la ignorancia que Ana Lydia Vega presenta en su cuento: Cráneo de una noche de verano, pienso que en nuestra sociedad existen muchas personas con este problema. Lamentablemente viven ignorando lo que esta aconteciendo en nuestro país y pendientes a aquellos aspectos que no son de gran relevancia. Igual que “Güilson” están en un viaje largo que los mantiene alejados de la realidad. Por consecuencia, son más vulnerables a ser engañados por los que poseen mayor poder en la sociedad. Por ejemplo, a los políticos les conviene tener personas así en la sociedad para aprovecharse de ellos, para llenarles la cabeza de falsas promesas que evidentemente no cumplirán. Les conviene que las personas se mantengan dormidas ante las trampas que cometen a diario. Indudablemente, los ajenos a la realidad son como una carnada que son de gran utilidad para aquellos que desean el camino más fácil para lograr sus propósitos.Otro ejemplo común es de aquellos que no conocen a cabalidad sus derechos y por consiguiente se les violan los mismos una y otra vez. Si no sabemos que pasa a nuestro alrededor cómo podemos defendernos, cómo podemos denunciar lo que esta incorrecto, cómo podemos pedir un mejor sistema de gobierno si lo desconocemos todo.Yo creo que esta es la razón por la que muchos aspectos de nuestro país no mejoran. Muchos, sólo se preocupan por pertenecer a cierta clase social, tener los mejores carros, estar de fiesta en fiesta, chismear, entre otros aspectos. En el caso de Güilson, su vida estaba basada en usar drogas, completamente aislado de la realidad.Me parece que Ana Lydia Vega proyecta la preocupación de alertar a aquellos que tienen el mismo estilo de vida, ya que empieza el cuento de la siguiente forma: “Ustedes perdonen que les venga a bajar el up del viernes social pero se lo voy a vender como me lo pasaron a mí: calle, pa llevar. Pa que le den cabeza y metan mano si es que pueden. Porque hay que abrir el ojo, men. Si no, se lo almuerza a uno el viejo caballo mellao.”Es evidente el tono de conciencia que utiliza la autora para comenzar el cuento, prácticamente es una advertencia donde se expone que debemos estar concientes de que si vivimos ignorantes a lo que sucede a nuestro alrededor, como dice el refrán: “Nos va a chupar la bruja”. En otras palabras, cuando despertemos de ese sueño será demasiado tarde.Me pareció muy interesante que tanto esta lectura como otras de la literatura puertorriqueña, presentan algunas de situaciones de la época del autor y sin embargo, aún están presentes en nuestra personalidad puertorriqueña.
viernes, 25 de septiembre de 2009
Insomnio
La muerte suele ser un tema misterioso para algunas personas. En realidad ese desconocimiento de lo que implica la muerte, ¿Cómo es?, ¿a donde vamos?, nos mantiene en esa constante incertidumbre de por que este suceso ocurre. Manuel Ramos Otero nos presenta el tema de la muerte en su poema Insomnio. En éste, Ramos expresa ese temor que crea en el interrogantes de cómo será ese acontecimiento en su vida.
Reflexionando en el tema, creo que es común es nuestra sociedad ver como las personas reaccionan a este tema. Algunos temen que la muerte no sea como normalmente se ha proyectado: Un lugar de felicidad, descanso y paz, tal como lo describe Ramos Otero: “El único temor que abrigo es que la muerte sea un insomnio eterno en un país fatal”. Considero que el autor no sólo siente temor acerca de hacia donde ira después de su muerte, sino que siente una gran preocupación con respecto a como será ese evento. Hago énfasis en este punto porque Ramos, además de haber sido homosexual, murió de HIV; que tanto en su época como hoy día han sido personas marginadas por la sociedad. Creo que este es el mayor motivo por el cual él reflexiona profundamente en el tema.
En general como puertorriqueños tendemos a señalar a aquellos que no cumplen con lo normal en nuestra sociedad, por lo tanto la muerte de un homosexual, en este caso del autor, seria una muerte vista despectivamente por la sociedad. Por ejemplo: morir de sida para la sociedad no es lo mismo que morir de cáncer, de vejez, por un accidente, entre otras. Por tal razón, Ramos expresa en su poema: “Porque no todas las rosas son iguales aunque se llamen rosas, porque no todas las muertes son la misma, aunque, como dijo el poeta, lo más increíble de la muerte es que la gente desaparezca”.
Yo creo que cuando nos enfrentamos a una situación en la cual sabemos que pronto vamos a morir, tomamos la misma posición que el autor de reflexionar sobre nuestra vida, si seremos recordados o no y lo peor de todo, que dejaremos de existir.
También pienso que es lógico que proyectemos temor hacia lo desconocido porque quién nos puede explicar cómo es la muerte o cómo se siente; nadie y ese es precisamente el punto que nos hace actuar de ese modo.
Reflexionando en el tema, creo que es común es nuestra sociedad ver como las personas reaccionan a este tema. Algunos temen que la muerte no sea como normalmente se ha proyectado: Un lugar de felicidad, descanso y paz, tal como lo describe Ramos Otero: “El único temor que abrigo es que la muerte sea un insomnio eterno en un país fatal”. Considero que el autor no sólo siente temor acerca de hacia donde ira después de su muerte, sino que siente una gran preocupación con respecto a como será ese evento. Hago énfasis en este punto porque Ramos, además de haber sido homosexual, murió de HIV; que tanto en su época como hoy día han sido personas marginadas por la sociedad. Creo que este es el mayor motivo por el cual él reflexiona profundamente en el tema.
En general como puertorriqueños tendemos a señalar a aquellos que no cumplen con lo normal en nuestra sociedad, por lo tanto la muerte de un homosexual, en este caso del autor, seria una muerte vista despectivamente por la sociedad. Por ejemplo: morir de sida para la sociedad no es lo mismo que morir de cáncer, de vejez, por un accidente, entre otras. Por tal razón, Ramos expresa en su poema: “Porque no todas las rosas son iguales aunque se llamen rosas, porque no todas las muertes son la misma, aunque, como dijo el poeta, lo más increíble de la muerte es que la gente desaparezca”.
Yo creo que cuando nos enfrentamos a una situación en la cual sabemos que pronto vamos a morir, tomamos la misma posición que el autor de reflexionar sobre nuestra vida, si seremos recordados o no y lo peor de todo, que dejaremos de existir.
También pienso que es lógico que proyectemos temor hacia lo desconocido porque quién nos puede explicar cómo es la muerte o cómo se siente; nadie y ese es precisamente el punto que nos hace actuar de ese modo.
martes, 8 de septiembre de 2009
Documental: Ser Puertorriqueño
Es emocionante ver como Mariano Díaz, productor del documental, nos presentó características que nos identifican como puertorriqueños. Como parte de la introducción se resaltó la mezcla de razas que componen al puertorriqueño: español, africano y taíno. Sin embargo, se enfatizó que para el siglo 19 ya había una etnia definida. En otras palabras, el puertorriqueño ya no era muy parecido a ninguna de las tres razas antes mencionadas; si no que la fusión de mezclas fue tal, que es difícil identificar rasgos puros de cada raza en alguno de nosotros.
En el transcurso del documental algunos artistas comentaron que ser puertorriqueño es sentir orgullo por su patria y que poseemos ciertas características que nos distinguen como: divertidos, fiesteros, hospitalarios, unidos a la familia, entre otras. Estoy de acuerdo en este punto ya que los puertorriqueños tendemos a compartir bastante en familia en las diferentes ocasiones del año. En general, los puertorriqueños somos extrovertidos y llenos de un espritu alegre. Ahora bien, siempre hay excepciones, como en todo país siempre existen aspectos positivos y negativos.
En cuanto al punto de sentir orgullo por la patria, Don Germán, ex presidente del Comité Olímpico dice: "El puertorriqueño llora por el orgullo de su patria". Él explica que cuando un deportista o alguna persona está representando la isla, tiene que llorar por el orgullo que siente de ponerla en alto. Esta frase me pareció interesante porque existen personas que aunque no nacieron en nuestra isla se sienten orgullosas de Puerto Rico y hasta se sienten que ésta es su patria. Pienso así porque luego de ver el documental, una compañera cubana me dijo: "Yo soy de Cuba, pero me siento puertorriqueña y cuando escuchó el himno de Puerto Rico siento deseos de llorar" Cuando escuché sus palabras, rápidamente recordé el comentario de Don Germán y pude reflexionar más sobre este aspecto.
Creo que ser puertorriqueño va más allá del hecho de nacer aquí, va más allá de ideologías políticas.Como dijo Silverio Pérez: "un puertorriqueño no nace se hace" Ser puertorriqueño es aceptar nuestra cultura, respetar nuestra patria y demostrar a otros el gran valor que tiene nuestro pueblo. Algunas de las personas que comentaron sobre nuestra cultura, no conocían nuestra ubicación geográfica y tampoco nuestra cultura. Aunque esto es una decisión individual que cada cual debe tener para conocer otras culturas, considero que también es una responsabilidad de todos como puertorriqueños, dar a conocer más nuestra cultura y aquellos rasgos que nos identifican como puertorriqueños.
En el transcurso del documental algunos artistas comentaron que ser puertorriqueño es sentir orgullo por su patria y que poseemos ciertas características que nos distinguen como: divertidos, fiesteros, hospitalarios, unidos a la familia, entre otras. Estoy de acuerdo en este punto ya que los puertorriqueños tendemos a compartir bastante en familia en las diferentes ocasiones del año. En general, los puertorriqueños somos extrovertidos y llenos de un espritu alegre. Ahora bien, siempre hay excepciones, como en todo país siempre existen aspectos positivos y negativos.
En cuanto al punto de sentir orgullo por la patria, Don Germán, ex presidente del Comité Olímpico dice: "El puertorriqueño llora por el orgullo de su patria". Él explica que cuando un deportista o alguna persona está representando la isla, tiene que llorar por el orgullo que siente de ponerla en alto. Esta frase me pareció interesante porque existen personas que aunque no nacieron en nuestra isla se sienten orgullosas de Puerto Rico y hasta se sienten que ésta es su patria. Pienso así porque luego de ver el documental, una compañera cubana me dijo: "Yo soy de Cuba, pero me siento puertorriqueña y cuando escuchó el himno de Puerto Rico siento deseos de llorar" Cuando escuché sus palabras, rápidamente recordé el comentario de Don Germán y pude reflexionar más sobre este aspecto.
Creo que ser puertorriqueño va más allá del hecho de nacer aquí, va más allá de ideologías políticas.Como dijo Silverio Pérez: "un puertorriqueño no nace se hace" Ser puertorriqueño es aceptar nuestra cultura, respetar nuestra patria y demostrar a otros el gran valor que tiene nuestro pueblo. Algunas de las personas que comentaron sobre nuestra cultura, no conocían nuestra ubicación geográfica y tampoco nuestra cultura. Aunque esto es una decisión individual que cada cual debe tener para conocer otras culturas, considero que también es una responsabilidad de todos como puertorriqueños, dar a conocer más nuestra cultura y aquellos rasgos que nos identifican como puertorriqueños.
reflexión 2 collage
Para mí ser puertorriqueña es aceptar nuestra cultura, adoptarla y valorarla. Me siento bien orgullosa de haber nacido aquí y de vivir en mi pueblo Loíza. Es por esta razón que incluí en mi collage fotos relacionadas con este pueblo. Por ejemplo: el baile de bomba y plena, sus sabrosas frituras y parte de su paisaje. Me identifico con cada uno de ellos porque han sido parte de mi niñez, de hecho, creci viendo a parte de mi familia sustentarse con un negocio de frituras. Creo que es de admirar que las personas puedan integrar la cultura puertorriqueña en sus vidas. Inclui fotos del paisaje tanto de Loiza como de San Juan porque me encanta disfrutar de la naturaleza y por cierto visitar otros lugares dentro de nuestra isla.
En el aspecto de la gastronomía, inclui fotos de algunos platos típicos del país como: arroz con gandules y pasteles, mofongo y dulces típicos. En mi familia es una tradición todos los años reunirse para hacer pasteles y repartirlos entre familia. Siempre espero esta ocasión para colaborar ya que es algo que me hace sentir muy bien.
Para continuar describiendo mi personalidad puertorriqueña, trate de resaltar mi educación. estudié en una escuela de arte donde pude apreciar el arte de diferentes artistas y en particular puertorriqueños. Uno de mis preferidos es Rafael Tufiño quien nació en Nueva York, pero se crio en Puerto Rico. Admiro sus obras porque en cada una de ellas refleja parte de nuestra cultura que nos identifica como pueblo aunque su pais de origen no era el nuestro. Por esta razón seleccioné dos de sus obras muy conocidas: Goyita y una grabado de plena llamado: Cortaron a Elena. Me identifico mucho con la última obra porque representa esas costumbres y tradiciones que poco a poco se han ido perdiendo. Las plenas, que también son muy peculiares de mi pueblo, han sido parte de nuestra historia. Me parecio muy interesante saber éstas en tiempos pasados tenían el fin de comunicar situaciones de la vida cotidiana y sin embargo, hoy día se utilizan para las parandas navideñas.
También incluí fotos que describen mis gustos, por ejemplo el baile de salsa que no lo bailo a la perfección, pero desde pequeña mi madre me enseño a bailarlo. Incluí la foto de una biblia ya que crecí en un hogar donde me inculcaron creencias religiosas, para ser más específica, la religión protestante y aún guardo esos valores que me inculcaron.
En conclusión me siento orgullosa de ser puertorriqueña y vivir día a día bajo las costumbres y tradiciones de esta hermosa isla.
En el aspecto de la gastronomía, inclui fotos de algunos platos típicos del país como: arroz con gandules y pasteles, mofongo y dulces típicos. En mi familia es una tradición todos los años reunirse para hacer pasteles y repartirlos entre familia. Siempre espero esta ocasión para colaborar ya que es algo que me hace sentir muy bien.
Para continuar describiendo mi personalidad puertorriqueña, trate de resaltar mi educación. estudié en una escuela de arte donde pude apreciar el arte de diferentes artistas y en particular puertorriqueños. Uno de mis preferidos es Rafael Tufiño quien nació en Nueva York, pero se crio en Puerto Rico. Admiro sus obras porque en cada una de ellas refleja parte de nuestra cultura que nos identifica como pueblo aunque su pais de origen no era el nuestro. Por esta razón seleccioné dos de sus obras muy conocidas: Goyita y una grabado de plena llamado: Cortaron a Elena. Me identifico mucho con la última obra porque representa esas costumbres y tradiciones que poco a poco se han ido perdiendo. Las plenas, que también son muy peculiares de mi pueblo, han sido parte de nuestra historia. Me parecio muy interesante saber éstas en tiempos pasados tenían el fin de comunicar situaciones de la vida cotidiana y sin embargo, hoy día se utilizan para las parandas navideñas.
También incluí fotos que describen mis gustos, por ejemplo el baile de salsa que no lo bailo a la perfección, pero desde pequeña mi madre me enseño a bailarlo. Incluí la foto de una biblia ya que crecí en un hogar donde me inculcaron creencias religiosas, para ser más específica, la religión protestante y aún guardo esos valores que me inculcaron.
En conclusión me siento orgullosa de ser puertorriqueña y vivir día a día bajo las costumbres y tradiciones de esta hermosa isla.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

